¡Sé gloriosa, nuestra patria libre!
Dinamarca no ha sido esta vez. Es a Rusia a la que se le empieza a escapar un tufillo desagradable desde dentro. Ciertos integrantes del gobierno ruso tienen ya dos molestias menos.
Primero fue Anna Politkovskaya.
Ahora le toca a Anatoli Voronin.
Porque la libertad de prensa se ahoga pronto con unos buenos servicios secretos.
ACTUALIZACIÓN 24-11: Alexander Litvinenko, ex-espía de la KGB culpa directamente a Putin de su muerte. Resalto un párrafo:
Litvinenko aseguró que creía haber sido envenenado el pasado día 1 de noviembre, tras una reunión secreta con dos contactos rusos, tras cenar en un restaurante japonés con Mario Scaramella, un experto en seguridad. Según afirmó Scaramella se había reunido con Litvinenko para enseñarle algunos correos electrónicos en los que se identificaba a los asesinos de la periodista Anna Politkovskaya.
La trama se complica.
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